El tratamiento osteopático trata los trastornos de movilidad del tipo hipo movilidad que se puedan encontrar en la columna vertebral, las articulaciones, el sistema muscular, el cráneo, las vísceras, el sistema nervioso, etc. Busca recuperar el equilibrio corporal perdido, reactivando sus mecanismos de auto curación con diversas técnicas terapéuticas.

Es una técnica manual practicada por médicos existente desde el siglo XIX,considerándose al individuo como una unidad, con un sistema estructural y orgánico inter relacionado facilitando la curación.
Se enfoca en la corrección de lesiones en masas musculares y articulaciones como son la hiper o hipomovilidad de estas.

Se consideran tres tipos de osteopatía :estructural, craneal y visceral.
Es ideal para restaurar las funciones,promover la salud y el bienestar,se puede practicar en forma preventiva y curativa.

Cuales son los típos de Osteopatía?

Osteopatía Estructural:

Tratan tu sistema musculoesquelético y de la postura, incluyendo los ligamentos y las fascias. El objetivo consiste en corregir las restricciones de movimiento en todas tus articulaciones, desde la columna a los miembros superiores e inferiores, pelvis, articulación temporomandibular, etc, y restablecer tu equilibrio biomecánico.

Osteopatía Visceral:

Esta rama de la osteopatía se encarga del tratamiento de tus órganos y vísceras, mejorando su funcionamiento natural; la intención de manipular el sistema digestivo es liberar adherencias que puedan dificultar la circulación de los mismos, secuelas de cirugía y secuelas de infecciones. Sobre la región torácica tiene influencia sobre la mecánica respiratoria y las relaciones que esta tiene con tu columna dorsal y cervical.

Osteopatía Craneal:

Busca liberar y facilitar la micromovilidad de tu cráneo a través de las membranas meníngeas y el papel del líquido cefalorraquídeo. Algunas consecuencias traumatismos, alteraciones posturales y desequilibrios musculares, pueden afectar a nervios craneales, arterias, glándulas y otros tejidos, a su paso por orificios craneales o en el interior mismo, lo que puede provocar vértigo, migraña, neuralgias, alteraciones visuales, trastornos glandulares o a través del sistema nervioso vegetativo, trastornos digestivos, respiratorios, vasculares, etc.